[Nota: Escribí este ensayo en inglés para una excelente página para jóvenes - Youth Media Exchange. Esa versión está en mi otro blog, y si pudieran darle clic para abrirlo estaría muy agradecida: LINK. Bueno, si usted es una mujer peruana muy feliz y le molesta el post, por favor no me ataque, soy menor de edad :P. Gracias]
Vivo en Perú, otro de los varios países subdesarrollados en América Latina que lucha contra la pobreza, un sistema educativo mediocre, escasez de agua e inigualdad de géneros, entre otros problemas mundiales. Debo admitir que no he tenido que lidiar con estos problemas todos los días, pues soy una de las pocas jóvenes con muchas oportunidades en Lima, ciudad urbana y la capital de mi país. Sin embargo, esta posición me ha permitido estudiar otros aspectos de esta sobre poblada y contaminada ciudad que otros pueden no haber percibido actualmente. Uno de estos es el rol de la mujer en la clase media.
Empecé mi ‘investigación’ un par de días atrás, mientras veía la serie “My Wife and Kids”. El esposo, Michael, estaba con su esposa, Jay, en terapia de pareja porque querían encontrar la solución a sus problemas caseros. Encontré un parecido con muchas mujeres casadas en mi ciudad, felizmente no con mi madre (por ello aprecio sus ideas liberales). Una mujer en Lima usualmente no encara la pobreza extrema y puede contratar una empleada. No obstante, los lujos que posee esconden la fatal verdad: que es oprimida por su marido. Puede que no sea visible para otras personas ya que ella talvez esconda esto con una personalidad despreocupada, un trabajo aparentemente exitoso o con su desempeño en la vida escolar de sus hijos.
En mi punto de vista, el principal problema es el siguiente: nunca aporta ingresos tan altos como los de su pareja. Por ende, cuando llega el momento de decidir cómo gastar el presupuesto mensual, qué comprar para sus hijos o dónde ir durante esas ‘lindas’ vacaciones, lo que diga es simplemente una sugerencia; nunca la palabra final. Todos somos conscientes de la importancia del dinero en nuestra sociedad. Sea un cambio positivo o negativo a futuro, en el presente es un obstáculo para las mujeres de mi país, y básicamente en todo el mundo.
Sé que esto debería ser decisión personal de la mujer y que ella decide cómo vivir su vida. Ella puede inclusive estar bastante cómoda con la forma en la que maneja todo. ¿Pero ayuda esto al desarrollo del país? Veamos: esta mujer es a quien se dirigen comerciales de productos del hogar, comestibles, infantiles, para adelgazar, los talk shows… En suma, todos estamos obsesionados con lo que haga (o compre). Y sea lo que sea eso, está aumentado los comentarios sexistas que recibe.
Cúlpenlo en la propaganda, que la quiere obsesionar con ropa más blanca y comida para bebés. Cúlpenlo en los políticos, que siempre parecen cortos de representantes femeninas. Pero no lo culpen en ella: ella es quien necesita ayuda en esta revolución. Ella necesita recibir ‘input’ positivo de los medios para que empiece a depender en sí misma y no en otra persona.
No estoy pidiendo que el mundo cambie en un instante. Definitivamente no estoy sugiriendo matar a todos los hombres (pues esto parece una posible salida). Sólo quiero romper sus cadenas. Ella es su igual, no el objeto que complementa a un hombre. Es por esto que merece ser tratada de manera apropiada. Ella lo merece.
